|
Cada año, cuando se inicia una temporada del baloncesto profesional venezolano, muchos de los periodistas hacemos predicciones de quienes pueden ser los equipos que disputarán la final, o estarán en la recta final, eso, posiblemente basado en la lista de jugadores y director técnico con que cuenta dicha divisa.
En nuestra primera columna de este año, comentábamos que Marinos de Anzoátegui contaba con todas las herramientas necesarias para llegar a disputar el título, debido a la nueva cara de la dirección técnica y a las piezas que habían sumado en el receso de temporada.
A lo largo de la temporada, se fueron sorteando escollos como el de no poder armar un team work debido a que nunca pudieron conseguir un jugador comunitario que aportara ofensiva al equipo. Pero a pesar de esto, con la inclusión de Lee Benson a partir del tercer juego de la temporada, Marinos tuvo otra cara, en la zona de la pintura era casi imposible ganarle al Acorazado Oriental, pero aun seguía haciendo falta un jugador ofensivo que apoyara la labor de Benson. Serie a serie se fue acabando el tiempo donde llegarían las semifinales, y justo cuando los aficionados le pedían a gritos a la gerencia del equipo la contratación de Jermaine Walker, “Air” llegó al estado para ayudar a su equipo desde hace mas de cinco años. Lamentablemente para el equipo y los aficionados, Walker sufrió de problemas en uno de sus tobillos y tuvo que abandonar la nave con tan solo 19 juegos disputados, y a las puertas de la primera semifinal de la temporada. Al culminar la ronda regular, y hacer un balance de los 42 partidos disputados, hay que decir que se pudieron obtener más victorias, pero que por circunstancias adversas, los jugadores no supieron definir los partidos cerrados, se relajaban en la defensa o simplemente estaban agotados, algo lógico claro está. Doce jugadores importados vistieron la camiseta azul en esta temporada, de ellos, siete vinieron en calidad de comunitarios, a mi juicio, materia pendiente para los directivos de la Liga Profesional. Serie entre vecinos y rivales Al conocer los emparejamientos de las semifinales, debo decir que pensé que Guaiqueríes era el rival que mejor le caía a Marinos, ya que se escuchaban voces que el equipo insular atravesaba por situaciones difíciles dentro de su plantilla y los jugadores estaban divididos. Esto se notó el mismo día miércoles cuando se inició la serie en el Luis Ramos, cuando observábamos claramente como los jugadores casi no se dirigían la palabra entre ellos, y su distanciamiento con el entrenador Julio Toro. Ahí fuimos más audaces todavía al señalar que era imposible perder la serie y quedar fuera. Pero las sorpresas estaban a la orden del día y luego de aventajar en ambos partidos escenificados en la Caldera del Diablo, Marinos no supo mantener la ventaja obtenida y lo que nadie esperaba, ni siquiera Guaiqueries, se dio, los insulares se marcharon a Margarita con dos triunfos a cuesta y con la ilusión de barrer la serie en casa. Un revulsivo dentro de los navales hizo que el técnico Miguel Da Luz abandonara el barco, para los entendidos, en el peor momento, ya que tendrían que viajar a la isla con la serie en desventaja y sin su técnico de toda la temporada. El ánimo en el gimnasio de La Asunción era tenso, David Díaz tenía toda la responsabilidad sobre sus hombros. El sábado, cuando se disputó el primero de tres encuentros, Marinos salió a ganar, y por parte de Guaiqueries se notaban algo relajados los jugadores, algo normal cuando estas en ventaja. El resultado, primera victoria del Acorazado Oriental, lo que hizo que muchos de sus aficionados apostados en la isla, soñaran con el regreso de la serie a Puerto la Cruz. La estocada final Muchos pensaron, me incluyo, que luego de la victoria del sábado, Marinos podía obtener otra el domingo, aunado al historial de los de casa de no poder ganar en esos días. Pero atrás quedaron las relajaciones y la tranquilidad de los dirigidos por Julio Toro y se adjudicaron la victoria dominical. El lunes, con la moral baja y sin apoyo de sus aficionados, Marinos saltó al tabloncillo y vendió cara su derrota, pero derrota al fin, hasta el último segundo pelearon los balones para obtener el triunfo, pero la suerte ese día estaba del lado de los de casa y fueron ellos quienes celebraron el pase a la siguiente ronda. Ahora le toca a la directiva naval realizar un balance de lo ocurrido y tomar decisiones, como siempre lo han hecho, en pos de mejorar el equipo. |