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Carlos Hernández promete agresividad |
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escrito por Iván González /Foto cortesia Correo del Caroni
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martes, 21 de noviembre de 2006 |
El ex receptor de los melenudos asumió su cargo y, sin prometer un
campeonato, tratará de sacarle el jugo a todos los jugadores, siempre
con la fórmula que empleó cuando estuvo en el campo de juego
El regreso de Carlos Hernández al clubhouse del Caracas tenía consigo
una emoción similar a la de una primera visita como recluta.
Atrás
quedaron sus quince campañas de gloria con el uniforme de los Leones y
sus 10 certámenes como jugador de liga mayor.
Lo de ayer, en su primer cotejo como dirigente de los melenudos, era el nerviosismo propio de quien asume la responsabilidad de llevar las riendas de una de las divisas más populares de nuestra liga, que a pesar de tener el peor registro apenas estaba a tres juegos del segundo lugar en la división centro oriental.
Hernández asumió la función que le estaban solicitando los directivos del equipo desde hace un par de campañas. “Ahora sí me siento listo. Lo que pasó fue le prometí a mi familia que cuando me retirara estaría con ellos todo el tiempo, pero por la relación que tengo con Ariel Prat y con Oscar Prieto, me puse a analizar qué haría ahora, sentado en mi casa, después de cuatro años de retiro. Llegar en principio se me hizo difícil. Fui a México porque me quedaba cerca y agarré el sabor del juego”.
El ex receptor no pretende ser visto como el redentor de esta novena. No prometió un campeonato ni aseguró éxitos inmediatos. Su fórmula parece estar orientada hacia el trabajo duro y el orden, sin dejar de ser amigo de sus compañeros, pero siempre con la exigencia de dar todo lo posible por las victorias del equipo. “Lo importante no es buscar numeritos sino hacer las cosas pequeñas para ganar los partidos. Además, tenemos que mantener la comunicación, que la hay, y las ganas de ganar. Si no pudiera con el puesto o si no fuese a ir para ningún lado, yo no vengo”.
A decir verdad, Hernández estaba muy cómodo en su casa de San Diego, en California, donde disfruta las facilidades de un retiro como atleta de alto nivel. Pero parece que el gusanito del béisbol no le dejó en paz, y el momento de poner en práctica lo aprendido le llegó. Qué mejor sitio para hacerlo que los Leones del Caracas.
“Estoy preparado para este reto. Siempre lo he estado porque mi vida ha sido eso. Aseguro que vamos a hacer un buen trabajo”, sostenía al lado de Ariel Pratt, quien le acompañó al hacer la presentación de quien será el undécimo dirigente en nueve torneos en este equipo.
FORMULAS Hernández no trae recetas ni quiere adelantar muchas de las variantes que va a introducir. Por lo pronto le tocará escuchar al cuerpo de coaches, el mismo que tuvo Carlos Subero durante el año en que conquistó el título del Caribe.
“Yo fui pelotero de esos que les gusta aprender de los managers. Conversaba mucho con Phil Regan, así que en cuestión de días estaré listo para asumir mi papel de manager. Viví muchos años esto de jugar en los Caracas Magallanes como pelotero. Es la mejor competencia que se puede vivir en Venezuela.
Tuve experiencia en Serie Mundial. Hay presión. Si un pelotero dice que no la tiene, te está mintiendo. Todos la tenemos. Hasta el mismo Ariel, pero después que dicen play ball, todo eso se acaba.”
Carlos, quien jugó bajo las órdenes de managers como Tony La Russa o Bruce Botchy, dice que tomará de ellos las mejores cosas que aprendió. A fin de cuentas, ahora estará al frente de una tropa de 25 peloteros, con varios coaches, y sabe que es difícil dirigirlos y mantenerlos contentos a todos.
“Lo primero es ganarse al pelotero y tener confianza. Así va a jugar más relajado y va a jugar para ti. Eso lo aprendí y ayuda. Aunque pierdas hay que estar contento. Ellos están capacitados para esto y por eso están en este nivel. Comunicación, respeto y confianza es vital, pero ellos también tienen que estar dispuestos a darlo todo en el terreno”.
Por último, aseguró que se concentrará en estudiar la forma de lanzarle a los contrarios. “Tocará regresar a los primeros años del béisbol, donde se le dice a alguno de los muchachos como lanzar para evitar tantos boletos, es decir, tirar strikes al primer pitcheo”. También prometió exigirle agresividad en las bases, porque cuando un corredor llegue a primera tiene que estar listo para llegar a la tercera.
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