Las dos caras Imprimir E-Mail
escrito por Federico Rojas Martínez   
lunes, 29 de octubre de 2007

Julio Viña es el conductor de la nueva estructura salada

Como en todo sistema económico, las monedas, aunque comparten espacio y valor, tienen dos caras. En el béisbol venezolano, los dos equipos que comparten una misma sede, también presentan dos caras. 

Después de casi 15 partidos disputados en la presente contienda, Tiburones de La Guaira y Leones del Caracas muestran un balance disparejo en lo que a desarrollo respecta. Uno arrancó mejor que el otro y, pese a que la diferencia posicional de ambas divisas es de apenas un juego, la intención de superación tiene una discrepancia notable en las primeras de cambio.

Si bien todavía restan alrededor de 45 compromisos para la culminación de la ronda regular, cabe recordar que la competición “todos contra todos” implica un nivel de exigencia mayor para cada uno de los ocho planteles, por lo que los primeros laureles casi siempre cuentan como catalizadores de una clasificación posterior.  

En lo que a progreso se refiere, el caso de los escualos es el que más resalta. En 12 partidos han jugado alrededor de los .500 puntos, mostrando el deseo de mejorar en los aspectos más importantes de la pelota: el pitcheo, la defensa y el juego pequeño, un aspecto fundamental en la filosofía del estratega Julio Viñas.

Una semana atrás, el timonel del conjunto litoralense le exigió a sus pupilos una rutina para fortalecer el aspecto defensivo llamado “27 outs”, en el que los jugadores asignados a cada posición deben completar tal faena sin cometer pifia alguna. Esta ha sido una de las constantes en el nuevo aire que vive el cuadro que este año cumple 45 años en la pelota profesional de Venezuela.

Ofensivamente, Viñas cuenta con un grupo variado. Puede imprimir velocidad y contacto con Gregor Blanco y Luis Hernández, por citar a dos de los mimados por el mánager, pero también tiene la fuerza como para diseñar una alineación balanceada con los maderos de Óscar Salazar, Chris Carter, Mike Cervenak y el propio Alejandro Freire. En los primeros doce compromisos, La Guaira ligó para un bajo .247, mientras el pitcheo fue impulsado por el relevo y dejó una resaltante efectividad de 3.25. 

Viñas, quien se desempeña como instructor de desarrollo de los Orioles de Baltimore, llegó el año pasado para cumplir las veces de instructor de bateadores de los peces. Sin embargo, la debacle de Anthony Shines en la 06-07, la ausencia de alguien con dotes de estratega y su capacidad de trabajo hicieron que la junta directiva de la organización le entregara la batuta, para culminar la anterior zafra y asumir la presente, en un proceso de reestructuración que ya exigía alguien con el aplomo para darle continuidad. Para ello comenzó a dirigir desde el primer día.

Su disposición con los jugadores es uno de los atributos más destacables del cubano y Blanco, pieza clave en la constitución del actual proyecto, es una de los que resalta la voluntad del conductor. “Le gusta que haya claridad. Le gusta estar enterado de la situación de cada uno de nosotros”, confesó el prominente patrullero de la organización Bravos de Atlanta.

Tanto es el tema de Viñas que antes de todo este arranque, ya tenía asegurada la dirección de los salados por tres campañas, incluyendo la que corre. Es de notar que, fuera del terreno, la organización se esmeró en reforzar sus filas con jugadores capaces de cumplir en el exigente campeonato, en vez de repetir la tarea de llamar a jugadores con nombre establecido en el béisbol estadounidense. 

Del otro lado de la vereda, los melenudos tardaron casi tres semanas de campaña para alcanzar los cinco triunfos, un objetivo que llegó a cuenta gotas, dada la falta de ofensiva y sobre todo, la ausencia de un pelotero que pueda encajar en la receta ajustada que pretende Carlos Hernández, para resurgir el ambiente triunfal del conjunto 16 veces campeón del circuito.

Un solo importado de diario es el claro ejemplo de la intención que tienen los capitalinos de darle oportunidad a los jóvenes formados en la organización, pero ante la competitividad que existe desde el día inaugural, este propósito se ve truncado por la demanda que requiere la presencia de los caballos, quiénes ahora resultan indispensables. Es una dependencia que se ha estancado por la falta de desarrollo de la generación de relevo. Un grupo emergente que, a excepción de Mario Lissón, no ha sabido acoplarse de lleno al actual nivel de la liga.

Con José Castillo cambió la actitud; con Roger Cedeño, la disposición. La llegada de Alex Cabrera y Marco Scutaro responderían a la escasez de batazos que hay en la alineación melenuda, pero si es muy tarde, podría costar caro.

En el pitcheo es otra historia. Jeremy Cummings ya fue dejado en libertad y la llegada de Marcos Carvajal es la principal novedad. Un bullpen limitado a los brazos de Juan Ovalles, Carlos Bohórquez y Renny Duarte da motivos para pensar que le faltan piezas a Hernández, un dirigente que hasta la fecha no mostró mayores dotes de conductor.

Hay quienes dicen que el verdadero estratega de los felinos de la capital es Luis Salazar, el coach de banca y quien cuenta con mayor experiencia en esta faceta. Al menos por la actitud de Hernández esto cobra sentido, dado que el guayanés no se presta para los medios como lo debería hacer un líder de una tropa ante cualquier circunstancia. Así lo evidenció en la segunda semana, cuando luego de caer por paliza ante las Águilas, decidió no presentarse a la rueda de prensa. De allí podría deducirse la falta de compenetración en el conjunto caraqueño. 

Cuestionable fue la actitud de un grupo de fanáticos caraquistas. Al menos el pasado 23 de octubre, cuando Hernández salió al montículo y fue pitado con contundencia. Luego, volvió a salir para propiciar una discusión con el principal Stephen Barga acerca de la zona de strike, un diálogo que terminó con la expulsión de Hernández y posteriormente, el aplauso de esos mismos fanáticos,  que minutos antes lo habían humillado con insultos. Saquen sus conclusiones. 

Lo real y cierto es que con una reconversión monetaria se pretende mejorar la eficiencia en el sistema de pagos del país, pero en la pelota, con un cambio de actitud se puede pelear el campeonato, que aunque todavía tiene un largo trecho en disputa, requiere el valor que se merece una competencia más reñida y exigente.  

**Notas: El grandeliga Stephen Randolph es la gran novedad de los salados. Su llegada es clave para que Viñas establezca, junto a Roberto Espinoza, el cuerpo de abridores.

En los Leones, Rómulo Sánchez y José Ascanio asomaron sus incorporaciones para los próximos días, mientras Tony Armas Jr. y Edwin Moreno también anuncian su arribo para noviembre. El panameño Roger Deago y el boricua José Santiago ya alistan sus maletas para integrarse a los melenudos. 





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