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El Barcelona dejó casi sentenciada su clasificación para los octavos de final de la Liga de Campeones al ganar hoy por 2-0 al Glasgow Rangers sin necesidad de forzar la máquina y amparándose en la calidad de Ronaldinho, Leo Messi y Thierry Henry.
El equipo de Frank Rijkaard es líder del Grupo E gracias a sus 10 puntos, tres más que el Glasgow Rangers y cuatro por encima del Olympique de Lyon. Ha hecho sus deberes muy pronto y se puede considerar virtualmente clasificado para las eliminatorias, por más que no divierta tanto como hace un par de años.
El partido, correspondiente a la cuarta jornada de la primera fase de la Liga de Campeones, tuvo muy poco ritmo. El Barcelona se sintió muy superior desde el comienzo y jugó con freno ante un rival que expuso más sudor que talento. El equipo local se fue al descanso con dos goles de ventaja sin la necesidad de hacer un buen partido. Ayudó mucho su primer gol, que llegó a los seis minutos, en una acción en la que participaron todos sus delanteros. Ronaldinho centró desde la banda izquierda, Messi cabeceó, el balón se estrelló en el palo y Henry empujó a la red desde cerca. El francés golpeó con la mano, pero el árbitro no lo vio. El tanto no espoleó precisamente al Barcelona, que anduvo dormido e incluso le cedió la posesión al Glasgow Rangers. Eran cartas marcadas, en realidad, porque al equipo escocés parece estorbarle la pelota, visto el desconcertante uso que hace del cuero. El conjunto de Walter Smith regresó a casa con una sola ocasión de peligro generada, que llegó en el descuento y constituyó la única intervención del arquero local, Víctor Valdés. El Barcelona acumuló un par de oportunidades más, con disparos de Ronaldinho y de Xavi, antes de aumentar su ventaja. Lo hizo a los 43 minutos, después de una pared entre Messi y Ronaldinho. El brasileño golpeó, McGregor rechazó y Messi estuvo atento para marcar desde cerca. Era el final prematuro del encuentro. La segunda mitad dejó muy pocas cosas para el recuerdo. Fue tan sosa como la primera parte, con la salvedad de que antes hubo goles y después no. El Barcelona jugó mirando la hora, como si estuviese pensando en la cama antes que en divertir a sus aficionados. Por supuesto, llegaron más ocasiones para los locales, con disparos de Xavi y de Messi. El argentino fue el jugador que más detalles dejó, con su habilidad para quebrar cinturas rivales. Y Ronaldinho también pareció evidenciar que va a más. La mayor ovación de la segunda mitad se la llevó el cambio de Ronaldinho, que se marchó para dejar el puesto al joven delantero Bojan. Este hecho dio una muestra de las pocas cosas excitantes que sucedieron en los últimos 45 minutos. El Barcelona se mantiene invicto en el Camp Nou esta temporada, tanto en la Liga española como en la Liga de Campeones. Sigue sin divertir como antaño, pero nadie cuestiona los resultados. Y en Europa todavía no encajó un gol, otro logro. El equipo azulgrana está cambiando espectáculo por eficacia.
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