Se pone en duda el rendimiento Imprimir E-Mail
escrito por Denis Portillo   
miércoles, 19 de diciembre de 2007

El béisbol de Grandes Ligas está pasando actualmente por un dilema que ha ido creciendo durante los últimos años, como lo es el consumo de esteroides anabólicos. Una significativa cantidad de jugadores han consumido estas sustancias, que a nivel deportivo es considerada prohibida, puesto que está comprobado que mejora el rendimiento del atleta

 La preparación física de los peloteros durante las últimas dos décadas ha mejorado notablemente. Hoy día, vemos que la gran mayoría de los jugadores lucen cuerpos prácticamente de físico culturistas, ya que las organizaciones se han encargado de fomentar trabajo no solo de técnica, sino también la inclusión de un sistema de ejercicios tanto aeróbicos como anaeróbicos para el fortalecimiento del grandeliga.

 Hay que estar conciente que una cosa es que un persona se mantenga en forma y otra es que use sustancias que la ayuden de manera desproporcionada a lograrlo. Sabemos que los esteroides duplican la producción de testosterona en el cuerpo y desarrolla violentamente  los músculos, por lo tanto aumenta la fuerza.

 El muy conocido Informe Mitchell, es una culminación de una investigación llevada a cabo por el ex senador George Mitchell, quien fue contratado por el comisionado de las mayores, Bud Selig, para examinar la ya muy conocida y rumoreada “Era de los esteroides”.

 Este tema ha creado un ambiente de controversia en el mundo del béisbol, puesto que nombres de gran talla han sido señalados en el reporte. Hombres como Roger Clemens, Miguel Tejada, Barry Bonds, y Jason Giambi, solo por nombrar algunos, son cuestionados acerca de su desempeño en el terreno de juego.

 Recordemos años atrás cuando Mark McGwire y Sammy Sosa disputaban el liderato de jonrones en el 98, ambos conectaron más de 60 cuadrangulares, incluso el Big Mac, terminó en 70. En el presente, ambos  jugadores se encuentran cuestionados por los seguidores de la pelota, ya que también fueron mencionados en el informe.

  Roger Clemens es otro de los casos más sonados, puesto de que aparece en casi  9 páginas y toda la información proviene de su ex preparador físico Brian McNamee, quien revelo que en el año 1998 inyectó el esteroide (Winstrol) al Cohete, en aquel entonces jugaba para los Yanquis de Nueva York

 Son más de 75 peloteros identificados en el caso, y 12 de estos jugaron para los Yanquis del 98. Muchos consideran que este tema puede ser catalogado como un gran escándalo en el mundo del béisbol. El ex comisionado de las mayores, Fay Vincent, considera que el uso de estas sustancias es de las peores trampas existentes.

Con respecto a los jugadores venezolanos, Alex Cabrera aparece en la página 94 del informe, cuando jugaba para los Cascabeles de Arizona en su año de novato, y único que laboró en las mayores. El nativo de El Tigre, asegura no haber tomado las mencionadas sustancias y pone en duda la integridad ética de la franquicia.

 Las medidas no han sido dispuestas aún por la comisión de las Grandes Ligas, porque en algunos casos los jugadores solo recibieron la sustancia para mejorar lesiones, y no por disposición de ellos mismo, sino también de sus preparadores físicos y de las organizaciones a la que pertenecían.

 Para jugar al béisbol, se tiene que tener talento, y buenas técnicas para hacer un distinguido papel en el terreno de juego, y algunos jugadores que aparecen en el informe lo poseían desde el principio de sus carreras.

Barry Bonds tan solo pesaba 180 libras (81 kilogramos) al inicio de su carrera, iniciada con los Piratas hace más de 20 años, y al momento de establecer el record de cuadrangulares de 73 en una temporada, la balanza lo registró en 228 libras (103 kilogramos). Pero a pesar de ello nadie puede dudar de la capacidad atlética de Bonds.

 En caso de que se tomen medidas severas, muchos jugadores futuros miembros del Salón de la Fama quedarían en tela de juicio y podría complicarles el ingreso a Cooperstown. Recordemos que Mark McGwire no fue elegido en su primera oportunidad y una de las razones de peso fueron los rumores acerca de su presunta relación con el consumo de anabólicos.

 La Major League Baseball, solo busca devolver la integridad y la honestidad al béisbol. Esperemos que tomen las medidas necesarias para resolver el problema lo antes posible. Lo cierto es que hombres como Roger Clemens, Barry Bonds, Sammy Sosa, Mark McGwire merecen estar en Cooperstown, pase lo que pase, ya que tuvieron carreras brillantes y las sanciones no deberían ser retroactivas, puesto que en la pasada década y gran parte del presente esas sustancias no estaban prohibidas en las Grandes Ligas y estos personajes ya habían hecho lo suficiente para ganarse la inmortalidad.  


 
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