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Uno de los sucesos más curiosos en la historia de estos Clásicos aconteció en el Estadio Sixto Escobar de Puerto Rico en el 1958. Cuba timoneada por el siempre eficiente Napoleón Reyes se enfrentaba a los Criollos del Caguas en un choque de vida o muerte. Nadie se imaginaba que el partido terminaría suspendido gracias a una jugada cantada en batazo del cubano Orlando Leroux hacia la parte derecha del parque. Antes de que el gallinero se revolcara todo era emoción de parte de los parroquianos que abarrotaban las tribunas del Sixto Escobar. Los boricuas fueron los primeros en cruzar el plato cuando rayaron dos vueltas en la misma primera entrada para tomar el comando del juego. En la segunda entrada los cubanos ripostaron marcando tres anotaciones poniendo el marcador 3-2. En la entrada de la suerte los puertorriqueños anotaron un par de carreras mediante triple de Felíx Mantila con dos corredores en circulación.
En esta jugada Mantilla llegó a la antesala apretadamente y el tercera base Milton Smith puso el grito en el cielo cuando el árbitro decretó "saaaaaaafeee". Abriendo la parte baja de la novena entrada José Pantalones Santiago que había estado lanzando eficientemente le otorgó pasaporte gratis al tecera base Milton Smith, siendo relevado por Marion Fricano. Rafael Noble saludó a Fricano con sencillo que seguidamente le propinó pelotazo al siguiente bateador para llenar las bases. Ted Norbert el estratega de la novena boricua trajo al lanzador zurdo Juan "Terín" Pizarro a relevar que venía de tener una gran campaña en las mayores. Orlando Leroux un cubano grandote vino a batear de emergente con las casa llena conectando un elevado semi profundo hacia el bosque derecho donde jugaba Marcial "Canenita" Allen que había entrado a fildear por Canena Márquez. Allen jugada casi detrás de la segunda base base puesto que en estos casos y con el juego a decidirse todo el mundo es movido hacia el frente. Me comentó Marcial Allen en la entrevista que le hicimos: "Edwin Kako, en la parte derecha del Estadio Sixto Escobar existía una especie de corriente de aire que tiraba hacia unos pinos donde los jardineros se las tenían que arreglar a la hora de fildear un elvado. En mi desesperada carrera le llegue a la bola, la misma se metió en la corriente de aire y al capturarla vino un traspie que pareció que se me cayó la bola". Milton Smith que estaba en tercera hizo pisa y corre empatando el juego y los demás corredores también adelantaron en la jugada. Replica Allen nuevamente: "Cuando devolví la bola la cuadro todo el mundo asumió que la jugada había sido out y Leroux que había pensado lo mismo se encontraba casi caminando entre primera y segunda. No obstante, el árbitro de apellido Burns cantó que la bola había tocado el piso, al ver esto Orlando viró hacia primera llegando quieto. Los ánimos se caldearon con el público gritando: "Pilloooo, Pillooooo, Pilloooo, una avalancha de botellas, latas, cervezas, sillas, papeles y toda clase de proyectiles llovían sobre el terreno de juego. Los fanáticos se cansaron de gritar cosas que no puedo escribir aquí. La policía tuvo que intervenir mientras los árbitros consultaban la jugada con George Truatman un alto funcionario de las Ligas Menores. Este a su vez decidió suspender el partido con las bases llenas con el marcador emptado. Los fanáticos no se querían ir del estadio descontentos por la jugada cantada, pero la policía los iba dispersando poco a poco. El juego se reanudó al día siguiente, vino a batear Casey Wise por el equipo cubano recibiendo boleto gratis con el tránsito lleno de parte de Juan "Terín' Pizarro. De esta manera amigos los cubanos anotaron su quinta carrera que les proporciono el triunfo (5-4) proclamándose campeones de la serie del caribe de 1958.
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