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Venezuela vive un momento de auge en el proceso evolutivo de la práctica futbolística profesional. Si bien no podríamos fundamentar esta afirmación en el ámbito colectivo, a través del plano individual se puede percibir un avance en lo que a personalidad se refiere. Aunque el avance de un jugador es un indicativo, el trabajo de familiarización del nuevo cuerpo técnico, en especial del director, es clave para encarar las 14 fechas que restan de la ronda clasificatoria para Sudáfrica 2010.
Desde que César Farías asumió el comando de la selección mayor, el trabajo colectivo se ha enfocado en módulos esporádicos, con la presencia de jugadores del torneo local. Un experimento que también se realizó durante el ciclo de Richard Páez. Lo cierto es que la intención de Farías – con Lino Alonso en la asesoría- es la de ampliar el universo de jugadores disponibles para conformar la camiseta vinotinto en cualquier competencia. Al menos es lo que se puede definir de sus primeros pasos como máximo seleccionador de su país.
Y este es un tema que siempre debe ser respetado. Todavía más, al comienzo de un período que podría ser provechoso para Venezuela que, así como precisaba frescura en el banquillo, requiere un plantel complejo, con las aptitudes necesarias y el aguante con el que debe contar cualquiera que porte la vinotinto. Sobre todo en la actual eliminatoria, que apenas suma sus primeros pasos, pero que depende de la disposición de todo un grupo compenetrado. A eso apuesta Farías. Así como lo hizo en el Nueva Cádiz, ya hace 15 años; en Zulianos y hasta en Táchira, donde se promovió a nivel internacional. Si es así, todavía, más respeto. Recordamos aquel partido en Santiago de Chile, durante la eliminatoria pasada, en el que Fernando De Ornelas debió jugar de lateral y vaya que lo recordamos, por lo perdido que estaba. Una falta clara, pero de profundidad. El cuento que se expone tiene tanta notoriedad para quien lo escribe, por la exposición que realizó un fanático, en un espacio radial de una emisora capitalina. Una serie de ideas acerca del fracaso de Farías que, pues, captaron mi atención. De antemano, le tiró con una directa: “Cómo es posible que convoque a (Cristian) Cásseres, cuando Phillipe Estévez la está descosiendo en segunda división”, haciendo referencia al delantero del Zulia que lidera el departamento ofensivo de la segunda categoría, con 18 tantos. Y así como el señor, llamado Alejandro, se pueden escuchar algunos murmullos entre el planeta del fútbol en Venezuela, a raíz de los pobres resultados obtenidos en las presentaciones de carácter amistoso que significaron el debut del dirigente cumanés. Un triunfo en el estreno, dos empates y una derrota ante Bolivia reflejan el pobre desempeño del combinado nacional durante las primeras pruebas del nuevo mandato. Pero en momentos como estos, cuando restan unos 60 días – Farías tiene 72 días en dirección - para reanudar el premundial, lo menos que necesita un cuerpo técnico son las críticas. Está bien que se quiera ser constructivo, pero en un lapso de evaluación y acoplamiento que, como lo necesitan los mismos jugadores, los entrenadores también, no es sano para el camino de crecimiento continuo que inició Páez, a quien también todavía no se le perdonan decisiones, pero como se gritaban los goles cuando estaba ¿no?. También, más respeto. Con su filosofía, eso sí, algo obtusa, Páez dejó la ansiedad en manos de la incertidumbre, y por ello las críticas, ante un proceso desconocido por una gran parte de la afición vinotinto. Tanto la entregada (los que viajan y siguen el día a día) como la fortuita (los que se enfiebran de acuerdo a los resultados obtenidos o alientan cuando pueden). Ahora, Farías, aprovechando el receso de eliminatorias, coordinó los partidos amistosos que le sirvieron para monitorear las piezas que podrían sellar un grupo que no va a variar mucho. Por eso mismo, por la falta de un gran universo de futbolistas. Eso dependerá de la competitividad que exista en el torneo local, así como del rendimiento de los repatriados. Entre ese proceso, cabe destacar la intención de conquistar volantes de creación. Una estrategia fundamental para el engranaje de una línea capaz de llegar con frecuencia al arco contrario, capaz de juntarse con Maldonado y quien lo acompañe, algo que representa otra duda, aunque existan variantes como Daniel Arismendi, Edgar Pérez Greco o el mismo Salomón Rondón (Sub-20), quien aparenta ser una pieza de ataque apta para el sistema del entrenador de 35 años de edad. En fin, se trata de la búsqueda de un conductor que se compenetre con Arango, de quien todavía se puede decir, depende el combinado nacional, así como de un atacante que se pueda juntar con Giancarlo, ya que para el 2010 todavía no puedo registrar a Alexander Rondón y Cristian Cáceres como los encargados de ese rol. No es no creer en ellos, es que ni ellos parecen creer en ellos mismos. Ya no son los mismos jugadores ofensivos con determinación. Y eso que Rondón ya hizo 13 para el Anzoátegui. Es tiempo de cambios, de refrescamiento. De vuelta al medio, ¿cuántos puestos quedan vacantes en el mediocampo venezolano?. Arango es fijo, junto a Seijas y hasta César González, quienes no dejan de figurar en sus respectivos clubes. La respuesta está en el papel. Farías llamó a Javier Villafraz, Evelio Hernández, Tomás Rincón, Edgar Jiménez y Ronald Vargas para los primeros cuatro choques. El zurdo del Mallorca, quien es más que conocido por Farías, por su formación en el Nueva Cádiz y en Zulianos FC, sus primeros clubes, se hizo capitán del conjunto balear y ya es el segundo mejor goleador del conjunto rojo, detrás del camerunés Samuel Eto’o. El aragüeño está viviendo otra campaña exitosa en España. Por su parte, Seijas, quien ya disputó casi 1000 minutos con su nueva camiseta, es clave en el proceso dirigido por el técnico Fernando “Pecoso” Castro, en el Santa Fe de Colombia. Un volante diferente que se ha compenetrado con Luis Fernando Mosquera para hilvanar los ataques del equipo bogotano. González se ha destacado en Colón de Santa Fe, de la primera división de la Asociación de Fútbol de Argentina. Primero bajo la tutela de Leo Astrada y ahora con la dirección del “Turco”, Antonio Mohamed. Ni hablar de Jorge Rojas, uno que sabe aplicar el peso de la experiencia. A nivel de clubes, el zurdo parece fuera de lo normal. Siempre muestra algo especial y sobre todo, la jerarquía, obtenida en su carrera fructífera con el Caracas FC, Emelec y Nacional de Medellín. Ahora, después de revalorizarse en el América de Cali, fue requerido por Juan Carlos Osorio, el timonel de los Red Bulls de Nueva York de la MLS. Para los que lo cuestionaron, aquí está una muestra de que el merideño tiene como codearse en el balompié mundial de la actualidad. Basta ponerlo dónde pueda hacer fútbol, con quien pueda hacer fútbol y lo demás lo echaremos a suerte. Otro espacio disponible es el ala izquierda de la defensa. A Farías le gustan los laterales con proyección y ya cuenta con Roberto Rosales (KAA Gent - Bélgica) y Jonay Hernández, referencia del ciclo Páez y quien regresó al Pontevedra de España. Tanto es el empeño, que ya empezó a madurar al Sub-20, José Manuel Velásquez, un central que podría probarse por los costados. También figura Gerson Chacón, de gran desempeño en la competencia actual que lidera, con claridad, su equipo, el Deportivo Táchira. En esa misma línea, José Luis Granados, Gregory Lancken y Grendy Perozo serían tomados en cuenta. Hay tamaño y fuerza, como para cerrar desde tres cuartos de cancha. Resta aplicar la estrategia argumentada del profesor Farías para el engranaje de la misma. La defensa del arco era una de las incógnitas. De las primeras cuatro disputas bajo la tutela del oriental, se podría presagiar la presencia de Leo Morales para lo que resta de eliminatorias. Al menos que destaque algún guardavallas de torneos FVF. A dos meses de reanudar los compromisos internacionales, la selección mayor tiene los nombres. Farías amplió la nómina de disponibles y, si no hay novedad, el plantel podría resultar tan compacto, como aquel que una vez tuvo Páez, a comienzos de 2004, cuando sumó nueve puntos en tres fechas corridas del premundial Alemania 2006. Cuatro años después, todavía se precisa espacio para dirigir. Démosle, entonces, un espaldarazo de apoyo a quien dirige nuestro eterno sueño, para que sus pupilos se inspiren en su propia seguridad. |