Batazos que cambiaron la historia Imprimir E-Mail
escrito por Denis Portillo   
lunes, 05 de mayo de 2008

Hoy en día son más de 200 jugadores nacidos en nuestra tierra que han actuado en la Gran Carpa. Durante la presente década esa cantidad continúa en ascenso de manera permanente hasta el punto que se ha nivelado la producción de peloteros al año, en comparación con la República Dominicana. Nombres de alto calibre como Johan Santana, Miguel Cabrera, Magglio Ordóñez, Bob Abreu, son solo algunos que brillan como astros en la actualidad en el mejor béisbol del mundo.

Ya han pasado 69 años desde que el primero de ellos pisó un terreno Grande Liga y ese fue Alejandro el “Patón” Carrasquel. Nacido en Caracas el 24 de abril de 1912 durante el régimen dictatorial gomecista,  se dedicó desde muy joven a jugar pelota y ha medida que fue evolucionando como jugador viajó por varios países como Puerto Rico, Republica Dominicana y Cuba en busca de la gloria.

 Inició su carrera como tercera base  del equipo Royal Criollos, cuando tan solo tenía 18 años. Inmediatamente después comenzó a desarrollar su potencial como lanzador, en donde rindió frutos. En el año 1933 tuvo su mejor actuación producto de 9 victorias y 1 derrota en el torneo nacional de primera división.

 En aquella época el béisbol organizado no había penetrado en el área del Caribe como actualmente lo vivimos. Cuba era la tierra caribeña con mas potencial, por su buen nivel y también porque algunos scouts de las mayores merodeaban los estadios cubanos en busca de talentos.

En 1938, después de varios años jugando en la Republica Dominicana y Puerto Rico, el “Patón” llega a Cuba para jugar con el equipo “Valdés”, en donde hizo batería con Joshua Gibson, legendario receptor de las ligas negras, obteniendo números que lo catalogaron como el jugador más valioso de esa temporada. Dejó record de 14 victorias y tan solo 5 reveses.

 Su manager en aquel momento Joseíto Rodríguez, lo incorporó al equipo de estrellas de la liga cubana, el famoso “Club Cuba” como importado, lo que llamó la atención de los scouts más importantes en la isla caribeña.

 Finalmente el scout Joe Cambria llegó a la vida del “Patón” y logró convencerlo a las afueras del desaparecido estadio “La Tropical” de la Habana para que jugara en las Grandes Ligas con el equipo Senadores de Washington. Por la cantidad de 700 dólares Carrasquel aceptó y empacó sus maletas con rumbo a la capital norteamericana.

 El 23 de abril de 1939 debutó nada más y nada menos que frente a los temibles Yanquis de Nueva York. Carrasquel entró a lanzar en sustitución del abridor Ken Chase, y los Mulos dominaban el marcador por 6-3, con dos outs y las bases llenas. Le tocó enfrentar al gran Joe DiMaggio a quien retiró con un roletazo que el mismo atajó para liquidar el inning.

 En la entrada siguiente ponchó al conocido “Caballo de Hierro” Lou Gehrig y seguidamente el careta Bill Dickey falló con elevado al camarero. Con 5 lanzamientos sacó out a tres jugadores que en su momento eran grandes estrellas y que en la actualidad son miembros del Salón de la Fama.

 Finalizó su debut de gran manera en donde actuó por espació de 5 innings y un tercio de labor en los que aceptó 5 inatrapables y tan solo 1 carreras ante el mejor equipo de aquella década.

 Su primera victoria la obtuvo ante los Carmelitas de San Luis el 3 de mayo de 1939 en labor de relevo en donde lanzó par de entradas. Su mejor temporada fue en el año 1943 cuando obtuvo 11 victorias y 7 derrotas, contribuyendo para que su equipo alcanzara el segundo lugar de la liga Americana.

 En total fueron 8 temporadas que jugó en las mayores, 7 de ellas con los Senadores y una con los Medias Blancas de Chicago, en donde finalizó su carreras como bigleaguer. Participó en 258 partidos, ganó 50 de ellos con 39 reveses, 16 salvamentos y una efectividad de 3.73.

 Alejandro Carrasquel fue el pionero de nuestros peloteros en las Grandes Ligas y por lo tanto siempre será recordado por lograr una hazaña que en aquella época era casi imposible. Abrió el telón en tierras americanas para que pudieran ver el talento con el cual contamos aquí al norte del sur.


 
< Anterior