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El rostro de Edgar Alfonzo era un poema al desconcierto. El manager venezolano de los Ciclones de Brooklyn observaba desde la caja de coach de tercera base y sacudía de vez en cuando la cabeza, entre confundido y molesto.
La imagen puede verse en varios portales, incluyendo YouTube (http://www.youtube.com/watch?v=KkPbJV2dffI) y la página de las ligas menores (milb.com), y es parte del inédito caso del primer lanzador profesional que decidió usar sus dos brazos en un mismo inning, al enfrentar bateadores de distinta mano, el viernes, en la Liga New York-Penn, de clase A media.
Pat Venditte acaba de firmar con los Yanquis y de inmediato fue asignado a los Yanquis de Staten Island. Hasta allí, todo normal. Pero Venditte no es un pitcher cualquiera. Se trata de un muchacho nacido derecho, que desde los tres años de edad practicó con su padre para convertirse en lanzador ambidiestro. Su recta alcanza las 90 millas por hora con la diestra y un poco menos de 80 millas por hora con la zurda, y siempre tendrá a su favor la ventaja de enfrentar a sus oponentes con la misma mano de éstos. ¿O casi siempre? Porque el viernes no tardó en ocurrir lo que algún día debía pasar, en un noveno inning en el que Staten Island ganaba 7 carreras por 2 y que parecía destinado a cerrar con tedio. Alguien en las tribunas ha debido notar algo raro, cuando Venditte hizo algunos pitcheos de calentamiento con la zurda y cambió luego a la derecha, de modo casi imperceptible. Muchos en el graderío estaban distraídos o de espaldas, así que habrán visto sin asombro los dos primeros outs y el primer imparable que encajó el debutante. Pero el guante del serpentinero era un aviso de una anormalidad inminente. Se trata de un cuero con seis dedos y dos mallas, que reveló su razón de ser cuando el toletero ambidiestro Ralph Henríquez caminó a la caja de bateo. Ahí empezó el show. Venditte esperó con la pelota en la zurda a que el bateador se ubicara en el plato, y cuando vio que aquel lo hizo a la derecha, se sacó el guante de la mano izquierda. Henríquez no sabía si entrar a la caja o no, mientras hablaba con el umpire principal y gesticulaba hacia su piloto. Alfonzo movía la cabeza y el público empezó a vitorear cuando pitcher y bateador comenzaron un hilarante juego del gato y el ratón: Venditte cambiaba el guante, Henríquez cambiaba de lado en el home; Venditte volvía a cambiarse el guante y Henríquez cruzaba otra vez sobre el plato. Una y otra vez sucedió este baile, que en cada caso se demoraba un poco más, pues el toletero también debía cambiarse de pierna la espinillera. El monticulista finalmente se acercó al umpire y le exigió que su adversario se quedara en un mismo lugar, pues las reglas, según su propia interpretación, le favorecían. Llamaron a los dos managers y Alfonzo perdió la discusión; Henríquez fue obligado a batear a la derecha y recibió un ponche con cuatro envíos, incluyendo un tercer strike tirándole ante una curva rápida y afuera que más bien pareció un slurve. Hubo un pitcher en las mayores, Greg Harris, capaz, supuestamente, de lanzar con las dos manos, aunque toda su carrera arriba trabajó con la diestra. De hecho, no hay nada escrito sobre esto. "Estamos entrando a un territorio inexplorado", admitió Justin Klemm, director ejecutivo de la Corporación de Umpires del Beisbol Profesional. "Sólo nos queda ser justos lo más posible. No hay referencia alguna sobre esto en las reglas de grandes ligas, aunque en nuestro manual dice que en el raro caso de que un pitcher ambidiestro se enfrente a un bateador ambidiestro, cada uno podrá cambiar de mano sólo una vez". La cosa estará en saber quién cambia primero, dándole al otro la ventaja. Observe el video del particular momento |