Beisbol a fondo Imprimir E-Mail
escrito por Pedro García   
lunes, 08 de septiembre de 2008

Si alguien viene ahora a decirme, mi apreciado lector, que hay algún deporte menos justo que el Béisbol, sencillamente le diría que no es posible. 

Porque siempre en este deporte, tan perfectamente creado, existe una posibilidad para todo, y para todos. Si un roletazo no es manejado de manera rápida y efectiva por un fildeador, los 90 pies se convierten en la distancia perfecta para llegar a salvo a una base. Ni un pie más, ni uno menos. con 89, el fildeador siempre tendría que apurar el tiro, con 91, el corredor nunca tendría la oportunidad de lograr llegar a salvo. Es perfecto. 

Lo digo además por el desempeño de los peloteros a lo largo de una temporada. Pueden que tengan altibajos, que en algún momento caigan en esa fase tan desagradable de los "Slumps", pero al final, siempre, la calidad se impone y se colocan números habituales, de acuerdo a la calidad del atleta.  

Lo decimos por Miguel Cabrera y su temporada con los Tigres de Detroit. Su segunda mitad de temporada ha sido de ensueño, y sus número, entre los líderes de la Liga Americana en los más importantes departamentos ofensivos así lo demuestran, pero más allá de ellos, esta campaña ha sido la de su inclusión definitiva en el grupo de peloteros más desequilibrantes del juego.  

Definitivamente, le hacía falta el cambio de equipo, y de Liga, porque no. Su llegada a la Liga Americana quizás no fue tan explosiva como se pensaba, y la altísima presión vivida por los Tigres como equipo, dada su condición de "Amplio Favorito" , hizo mella en su rendimiento al principio de campaña.  

Recuerdo que aquí en  la Florida, los comentaristas de la WQBA, la emisora de los Marlins, en su programa sabatino, gritaban a los cuatro vientos "El Gran Negocio hecho por los Marlins" y lo poco que significaba la presencia de Cabrera en el Lineup de los Peces ante la llegada de Jorge Cantú. En lo personal, ni en el mas increíble de mis sueños, podría comparar a Cantú con Cabrera, y estoy seguro que ni el propio Cantú se atrevería a hacerlo. Pero Cantú arrancaba bien y Cabrera mal, y los cubanos se deleitaban.  

De más esta decir que ahora aquí en la Florida nadie habla de Cabrerita, salvo "yiqui" Quintana y Felo Ramírez, a quienes se les escucha cada noche, durante la transmisión de los Marlins, hablar de una nueva hazaña del maracayero, que poco a poco, ladrillo a ladrillo, hace su camino hacia la inmortalidad del juego, representada en el Salón de la Fama.  

Obviamente el camino es largo, pero los pasos son definitivos, y Miguel llegará, su bate y su calidad siempre saldrán adelante. Mientras que algunos aquí en Miami, se comerán sus acusaciones y burlas entre un Congrí y unas Papas Rellenas.   Dos cosas curiosas para terminar. En una liga de New Jersey, no le permiten lanzar a un niño de 9 años, porque según la Liga, el jovencito "lanza muy duro". Menos mal que Roger Clemens, o Nolan Ryan, jamás pasaron por esa liga, hubiese sido todo un desperdicio. El más completo rechazo a tan alienante y discriminatoria decisión, que por cierto ya llegó a la corte suprema del estado.  

La otra tiene que ver con el fútbol y La Vinotinto. Aquí en Miami cobrar (Pago por ver) por lo juegos de la Eliminatoria Mundialista de Sudamérica. Cobran por todos, menos por los de Venezuela. Todos, menos el juego de nuestra Vinotinto, fueron puestos a la venta por $ 29,99 cada uno, mientras que el de La Vinotinto estuvo gratis por ESPN Latino. Cosas de popularidad, que en este caso nos alegran. Perdimos, pero lo disfrutamos sin pagar¡¡¡. Cosas curiosas no?. Hasta la próxima semana amigos.


 
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