La polémica del mes de enero Imprimir E-Mail
escrito por Iván González   
martes, 02 de enero de 2007
Los días de juego de la serie semifinal de nuestro béisbol traerán no pocas polémicas consigo. La eterna discusión de esquina para determinar cuáles serán los finalistas de esta pelota también tendrán un aderezo extraordinario, como será la argumentación respecto al Jugador Más Valioso de nuestro certamen.

La diatriba tiene consigo dos vertientes, que son las encargadas de avivar todo este tira y encoge. ¿Debe ser el JMV aquel cuya actuación contribuyó en mayor medida a que su equipo entre en la lucha a la postemporada, o le toca esa distinción al pelotero más destacado por su actuación individual? Desde que el premio se confiere en cualesquiera de las ligas de béisbol profesional, se ha entregado en medio de esa discusión extra, que aún no termina de afinar las reglas para otorgarlo en sana paz.

En lo que a mis consideraciones respecta, el béisbol es un juego colectivo y su propósito es ganar, para lo cual se requiere anotar la mayor cantidad de carreras. Para eso requieres la colaboración de los miembros de tu conjunto o, de lo contrario, nada vale para alcanzar la finalidad. A diferencia de otros deportes de equipo, al béisbol le vale muy poco tener una individualidad sobresaliente (Maradona en el fútbol, o Michael Jordan en el baloncesto), pues hay fórmulas para disminuir a quien podría tener mucho peso en algunos momentos.

Sin embargo, al final se pueden determinar actuaciones que resultan vitales en la búsqueda de un título. Hay peloteros que se convierten en fundamentales a lo largo de un torneo y, de no haber estado en el equipo, la suerte de esa divisa hubiese sido diferente. Por ejemplo, ¿qué hubiese pasado dentro de Leones del Caracas si no hubiese estado José Castillo? El yaracuyano fue, en el tiempo que estuvo dentro del line up, el verdadero remolcador de carreras de lo que fue una maquinaria ofensiva en el campeonato: fletó 40, sacó 5 y anotó 23, con porcentaje de embasado de 380. Eso sí: a Castillo le acompañaron Beto Méndez, Marco Scutaro, William Bergolla y un conjunto bastante compacto en la tarea de producir respaldo al pobre pitcheo de los capitalinos.

Robert Pérez, con Cardenales de Lara, fue la ficha más sobresaliente, no sólo de los crepusculares, sino del certamen. Pérez llegó a los mil imparables, igualó la marca de la liga en jonrones (97) y se superó la de empujadas (la anterior era de 534), al tiempo que alargará esas distinciones en años venideros. También fue líder de jonrones de la contienda con 12, en remolcadas con 51, mientras jugaba todos los partidos de su equipo, que logró clasificar con el puesto de comodín. ¿Cardenales hubiese sido el mismo sin el guayanés?

Otro candidato para el Más Valioso es el jardinero Carlos González. Este prospecto de los Diamondbacks de Arizona fue el toletero más efectivo de su divisa y sus números corroboran toda esa calidad de la cual se habla al momento de mencionar su futuro. Disparó 9 jonrones, anotó 33, remolcó 40, disparó 63 hits y su promedio fue de 318, para colocarse entre los primeros de esos departamentos, además de un porcentaje de embasado de 393. Tiene a su favor haber devuelto a las Águilas del Zulia a la postemporada, después de cinco temporadas en la eliminación. Este jardinero y bateador zurdo debería estar entre los primeros de esta votación, pues su bate fue clave para que Maracaibo nuevamente tenga béisbol en el mes de enero. Tiene en su contra, al momento del escrutinio, la distancia respecto a Caracas. Quizás muchos votantes no lo hayan visto en acción.

Otro pelotero a considerar será Oscar Salazar, el mejor hallazgo de equipo alguno, que contribuyó con los Tiburones de La Guaira. En su contra está que los escualos se quedaron en el camino durante diciembre, así que Salazar ahora tratará de mostrar, como refuerzo del Magallanes, que su brillante año no fue casualidad.
 
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