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En su segunda presentación en el circuito profesional de Venezuela, Davis figura como pieza fundamental del plantel que maneja Álvaro Espinoza Así como cada temporada, este año el circuito de béisbol profesional venezolano goza de la presencia de varias promesas del béisbol organizado. Varias de ellas se ganaron la oportunidad de jugar en Grandes Ligas como Rajai Lavae Davis, un estadounidense que vino a ser el arranque del ataque de Caribes de Anzoátegui, y una pieza firme en la línea central del conjunto indígena.
Y es que el equipo oriental, ahora dirigido por Álvaro Espinoza, muestra la misma personalidad de juego de años anteriores. Esa que manejó Dorante y que continuó Davalillo. La del juego agresivo con base a velocidad y contacto. Por eso, Davis, cuyo nombre se pronuncia RA-YEI, asume el primer puesto de la alineación como un tradicional primer toletero, que emplea el choque de pelota y la velocidad para, en este caso, proyectar los flechazos de la tribu. Como si estuviera en las bases se abre y cuenta su misión: “Vengo con la oportunidad de jugar todos los días. Vengo ayudar. Vengo hacer mi juego. Es una bendición y una oportunidad que quiero aprovechar […] Soy un gran creyente. Esa es la razón, porque así fue como conseguí el camino y llegué a Grandes Ligas. Creo en compartir mi testimonio con la gente y esta no será una excepción”, dijo el patrullero de 28 años. Davis, que este año tomó casi 200 turnos con los Atléticos de Oakland, considera que su actuación en Venezuela promueve su desarrollo profesional, para conseguir el establecimiento en las mayores. “Esta es mi etapa de desarrollo. Estoy en un momento que necesito, para llegar a tono al campamento de los Atléticos de Oakland. Vine a mejorar. A enfocarme en trabajar cada día, cada turno, cada swing. Vine a buscar la perfección de mi juego. Vine a Venezuela hacerme mejor pelotero”, contó. El guardabosque ya conocía el circuito, ya que en la 2006-2007 formó parte de los Leones del Caracas, cuando estos eran dirigidos por Carlos Subero. En aquella oportunidad ligó para .227 en 16 partidos con seis bases estafadas. Ahora, se aprecia más curtido como bateador y defensor de la pradera central. “Me he fortalecido mentalmente. He venido a un lugar en donde entiendo más las situaciones de juego y eso es algo que me permitirá llegar donde quiero llegar en lo individual […] Ahora tengo mayor visión Trato de ver cosas que pasarán antes que pasen. Creo que hay mucho poder en la imaginación y se utiliza puede ser muy útil”, explicó. Para Davis el circuito es más familiar de lo que parece. Al menos en términos de compañerismo y caras conocidas. En la organización Atléticos de Oakland conoció a Carlos González (Águilas), Gregorio Petit y Javier Herrera (Leones), con quienes mantiene relaciones cercanas. “Pude conversar con Gregorio (Petit) y Javier (Herrera). Con Carlos (González) no hablé todavía, pero se que lo veré. En Estados Unidos me dijo que se tomaría un descanso. Está haciendo lo correcto para llegar recuperado físicamente”. En las primeras dos semanas, Caribes merodeó los .500 puntos en su registro y Davis fue clave desde el día inaugural. Actualmente lidera el departamento de bases robadas, con cinco, mientras batea para .286 con siete carreras anotadas. Es la piedra en el zapato del contrario. La tribu lucha a raíz de su explosividad. Su aporte es, la ayuda que él mismo promete. SN/FR
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