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El pasado mes de diciembre quedó conformada oficialmente la Liga de Automovilismo de Venezuela, organismo deportivo que tiene como objetivo reestructurar las bases de esta disciplina y convertirse en el ente que rija los destinos de la velocidad en circuitos durantes las próximas temporadas.
Cerca de una docena de clubes conformados por pilotos de distintas regiones del país dieron forma jurídica a esta Liga de Automovilismo que en principio posee el reconocimiento del Instituto Nacional de Deportes. Algunos de estos clubes cuentan hasta con veinte pilotos y si bien hay otros que apenas tienen un integrante, la intención es que todos trabajen unidos para recuperar y proyectar el automovilismo nacional.
El primer presidente de este nuevo organismo es José Luis Cid, miembro de la Comisión Deportiva del Touring y Automóvil Club de Venezuela, así como integrante de la Comisión de Seguridad y Circuitos de Nacam-FIA, uno de los directores de Escudería 97 - empresa que ha organizado los únicos campeonatos monomarca durante la última década - además de promotor de las competencias que se han desarrollado en el circuito Pancho Pepe Cróquer de Turagua, sin olvidar que en 1997 también encabezó la Comisión Nacional de Automovilismo de Venezuela. “Los distintos clubes que conforman la Liga me confiaron esta responsabilidad - confirma José Luis Cid - aunque les anticipé que ese cargo lo mantendré hasta marzo. Un grupo importante de personas estamos trabajando en este proyecto y esperamos pronto anunciar el calendario con fechas en las distintas pistas del país, así como los reglamentos para todas las categorías. En los últimos seis años hemos esperado en vano a que el Instituto Nacional de Deportes resolviera el vacío que se presentó en la autoridad deportiva del automovilismo nacional, sólo otorgó permisos por cada carrera, por lo que ahora todos los involucrados en la disciplina nos hemos unido para buscar una solución definitiva”. Vale apuntar que hasta finales del año 1999 funcionó la Comisión Nacional de Velocidad de Venezuela, ente que a mediados de los ochenta había tomado el relevo de otras instituciones que llevaron las riendas del deporte de la velocidad en circuitos en el país, entre otras, la ANA (Asociación Nacional de Automovilismo). El Instituto Nacional de Deportes a través de su dirección de Deportes Profesionales intervino a la CNVV con el pretexto de que existían irregularidades administrativas en ese organismo, decisión que con el transcurrir del tiempo se reveló tan viciada como desacertada. Sin una autoridad única que coordinara y fiscalizara toda la actividad (requisito fundamental en cualquier deporte), los distintos actores del automovilismo nacional buscaron de manera independiente sobrevivir, y si bien han compartido la pista en todos los programas, cada modalidad contaba con sus propias reglas e incluso canales de difusión. En contrapartida y de manera paradójica, se produjo un vertiginoso aumento en la participación de los corredores venezolanos en pistas internacionales, exitosa presencia que contrasta con las carencias de la actividad local. Nuevas pistas se incorporan al calendario Desde la temporada 2003 el circuito de Turagua ha sido el único empleado en las distintas competencias de automovilismo, calendarios de media decena de carreras donde compartieron los vehículos de la clase GT o turismos, los monoplazas Fórmula Ford 2000 y 1600cc, así como las Copas Peugeot y Aveo, estas últimas promovidas por Escudería 97, empresa que llevó el peso como principal motor de estos programas. “Este año haremos un receso en las copas monomarca que Escudería 97 ha promovido desde 1998 - confirma Cid - pero eso no quiere decir que nos alejemos de las carreras. Al contrario, tenemos previsto preparar dos autos de turismo con el respaldo de una importante ensambladora. En cuanto a las pistas, aparte de Turagua, han empezado los contactos con Puerto Ordaz y de igual manera con San Carlos y Maracaibo. En Bolívar existe un campeonato regional de turismos y tenemos que encontrar la manera para unificar criterios, incorporarlos y contar con esos pilotos”. En las últimas ediciones, el promedio de participantes en cada jornada de automovilismo ha sido alrededor del medio centenar de pilotos (15 en la monomarca Aveo, 12 en Fórmula Ford y 20 en GT), cifras que seguramente crecerán en la presente campaña donde también se espera el estreno de unos revolucionarios prototipos que construye el también piloto Enzo Potolicchio. Sin embargo, el incremento en el número de autos en la división GT ha llevado también a un inevitable aumento en los roces en la pista, situación que ha provocado malestar en distintos pilotos que reclaman mayor firmeza en las decisiones deportivas que deben tomarse. “Considero que es incorrecto e injusto decir que en Venezuela no existen autoridades deportivas en el automovilismo - concluye Cid - por el contrario, pienso que nunca antes se había tenido un grupo de comisarios y responsables de señalización de pista tan eficiente como el que trabaja en Turagua. La intención es unir esfuerzos todas las personas que están relacionadas con el automovilismo deportivo venezolano, tenemos que apuntar hacia una misma dirección si se quiere progresar y eso incluye a los corredores, autódromos y organizadores e incluso a los medios de comunicación. De poco sirve que cada quien quiera ir por su lado”. Sin retroceder mucho en el tiempo, durante el segundo lustro de los ochenta y casi toda la década del noventa, los calendarios nacionales de automovilismo llegaron a contar con una docena de carreras distribuidas en las cuatro pistas permanentes del país, con más de un centenar de pilotos en pista, transmisiones de televisión en directo, interés de los medios impresos y lo más importante, la confianza y respaldo de los patrocinantes que creen en un deporte profesional con mucha proyección, elementos todos que se deben rescatar. Los errores cometidos y las secuelas que dejaron los abusos y la ambición de oscuros personajes deben servir como lecciones que no deben repetirse. Y pese a las complicaciones y limitaciones de los últimos tiempos, una vez más ha sido la pasión y esfuerzo de los propios pilotos, así como de aquellas personas que realmente desean darle un vuelco al automovilismo nacional, los que han permitido que la disciplina se mantenga y ahora busque recuperar el lugar que supo y que merece disfrutar. |