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Un panel conformado por periodistas y escritores acreditados por la Asociación Americana de Escritores de Baseball, afiliada a la major league baseball, son los que cuentan con el honor de votar, año tras año, para escoger los peloteros que pasarán a engrosar filas en el salón de la fama del mejor baseball del mundo, el de las grandes ligas.
Para la elección de este año la cifra de acreditados aumentó a 545 miembros, veinticinco más que en la elección de enero del 2006. También para este 2007, habían 32 peloteros en la lista de elegibles, que cumplían con los requisitos mínimos exigidos para optar al ingreso a Cooperstown: tener al menos cinco años de haber pasado al retiro y al menos haber participado en diez temporadas.
De éstos, quince ex jugadores obtuvieron menos de 5 % de los votos, con lo cual su nombre quedó automáticamente fuera de futuras votaciones. De 17 que contaron con el mínimo de votos posibles, dos nombres obtuvieron su boleto, es decir, recibieron más del 74.99 % de los votos del panel, a la inmortalidad: Cal Ripken Jr. y Tony Gwynn. El primero con dos mil seiscientos treinta y dos encuentros jugados consecutivamente, es decir, un poco más de 16 temporadas consecutivas sin faltar a un solo encuentro, amen de más de 3.000 imparables, 2 MVP y 19 juegos de estrellas, 16 consecutivos, entre otros logros. Tony Gwynn, también conectó más de 3.000 imparables, dejó un averaje vitalicio de .338 y obtuvo ocho coronas de bateo. En esta elección del 2007, notables como, Rich Gossage, Andre Dawson, Jim Rice, Lee Smith y Bert Blyleven a mi juicio, eran los únicos, aparte de los elegidos, con real oportunidad de ingresar al templo neoyorkino. Si cada votante, tenía una papeleta en la cual escogía a 10 candidatos de su preferencia, ¿Cómo es posible que Ripken Jr. no haya sido colocado en la totalidad de las mismas?, el ex short stop, recibió 537 de 545 votos posibles para un 98.5 %, a pesar de que obtuvo la mayor votación cuantitativa de la historia, ya que este es el panel más grande que ha hecho elección alguna al salón de la fama, Cal, no fue incluido en 8 papeletas, lo cual significa que ocho panelistas prefirieron votar por un Dante Bichette, un José Canseco o un Bobby Bonilla, en vez de él. A pesar de ello, cualitativamente pasó a ser el tercero mejor de la historia, detrás de dos glorias, ambos lanzadores, Tom Seaver (98.83%) y Nolan Ryan (98.79%). Tom ganó en 311 oportunidades y logró 3.640 ponches. Ryan, a su vez, obtuvo 324 victorias, alcanzó 5.714 ponches (máxima cifra de todos los tiempos), 61 blanqueos (7º mejor) y segundo en aperturas realizadas con 773, entre otros logros detrás del mítico Cy Young. De hecho el premio al lanzador del año lleva su nombre. Cy tuvo 15 temporadas consecutivas con más de 300 entradas, incluida una racha de cuatro con 400 ó mas, con un tope de 453, cifras inimaginables en nuestros días, este incansable lanzador que completó el 91 % de sus aperturas realizadas, tiene la marca de más innings lanzados y partidos completos y además cosechó 511 triunfos, record vigente desde hace más de noventa años. Ah, se me olvidaba, recibió el 76.12 % de los votos para ingresar a Cooperstown. ¿Un Ty Cobb, con más de 4.000 imparables, 2245 carreras anotadas (segundo mejor de por vida) y un porcentaje vitalicio de .367 (record de todos los tiempos), usted no cree amigo lector que merecía la unanimidad?, pues recibió 222 de 226 votos posibles, para algo mas de un 98%. Un Henry “Hank” Aaron, máximo jonronero y mejor empujador de todos los tiempos y tercera mejor marca de la historia en imparables con 3.771, a mi juicio merecía el 100 % de los votos. Tampoco los alcanzó. Desde que se inició la votación para seleccionar a los miembros al salón de la fama, en el año 1936, veintidós peloteros han contado con más de un 90 % del respaldo del panel, Ripken jr. y Gwynn han incrementado esta selecta lista, pero eso nunca le quitará la injusticia a la votación, la unanimidad también es un premio a la excelencia.
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