Serie del Caribe 2007: Lo mejor y lo peor Imprimir E-Mail
escrito por Antonio Rodríguez   
miércoles, 07 de febrero de 2007

La Serie del Caribe 2007 ha llegado a su fin y, como suele ser habitual en estos casos, es el momento de hacer balance para lo cual quiero hacerles llegar lo que, a mi juicio, ha sido lo mejor y lo peor de esta edición. Eso siempre desde mi punto de vista, que no tiene por qué coincidir con el del lector, pero que resume de una manera sencilla mis impresiones e intentando como siempre que mis artículos no le hagan caer en el aburrimiento.

Sin más dilación les cuento lo que considero que ha sido lo mejor de estas Series del Caribe comenzando con las Águilas Cibaeñas. No sólo son los campeones de esta edición, sino que los dominicanos han demostrado una clara superioridad a sus rivales. Además de las contundentes victorias, han traído a Puerto Rico mentalidad de ganadores desde el primer momento y eso ha sido clave en su éxito. Este ha sido el título número sexto de su historia, todos ellos en los últimos diez años, y totalmente merecido, ganándose la admiración de todos los seguidores del béisbol, sean del país que sean. 

Y si las Águilas han sido el mejor equipo, el jugador más representativo de este espíritu no es otro que Miguel Tejada. Con su carisma y entrega ha demostrado, una vez más, que aparte de un gran pelotero es un apasionado de este deporte y de su país. Un patriotismo que le ha hecho participar en una nueva edición pese a la oposición inicial de su equipo, lo que demuestra que nada ni nadie va a evitar que Tejada diga “presente” cuando se trata de defender los colores de su nación.

Tony Batista es el otro dominicano que brilló con luz propia en esta Serie, siendo uno de los hombres clave en la victoria con sus impecables turnos al bate que sirvió para empujar numerosas carreras y jonrones que fueron decisivos para que las Águilas se hicieran con el triunfo. Una actuación de Batista que imagino le hará ser merecedor del título de Jugador Más Valioso, y si no fuera así, en la mente de muchos se sitúa como el mejor de esta serie. 

Entre lo mejor destaco también a los veteranos. Esta Serie del Caribe nos ha dado la oportunidad de ver a grandes estrellas del béisbol que por su edad están en el final de su carrera o incluso que han decidido retirarse en esta edición. Es el caso del mexicano Vinny Castilla que anunció que era su última participación y esta edición nos permitió ver en acción a un jugador que ha hecho historia en la pelota profesional. También hemos podido ver de nuevo a Juan Igor González, el puertorriqueño que tiene ganado un puesto en la historia de las Grandes Ligas con sus estadísticas de bateo y en especial de jonrones. Y, como no, a Luís Polonia, que parece que el tiempo no pase por él y a algunos otros viejos conocidos de este deporte cuya sola presencia engrandece a las Series del Caribe.

Y de lo mejor, los mexicanos. No, no han leído mal, he dicho los mexicanos porque a pesar de ser los grandes perdedores de las Series a nivel deportivo, sin embargo la animada presencia de sus seguidores en las gradas nos ha vuelto a recordar la grandeza del deporte. Ya que lo más importante es que los aficionados se lo pasen bien porque ese es el objetivo de un juego. Se gane o se pierda, los mexicanos ahí estuvieron siempre apoyando a su equipo y disfrutando de las Series. Y no porque estuvieran borrachos, ya que en algunos medios se ha querido dar también esta imagen de estos seguidores. Alguno tendría encima la ayudita del tequila, no lo niego, pero no era el caso de estos seguidores que dieron ejemplo con su alegría y buen comportamiento en el estadio.

En cuanto a lo peor de las Series, también hay un espacio para la crítica de manera que se pueda mejorar en próximos años, pero me parece mal criticar al que vino porque lo peor fue los que no vinieron. Como dijimos al principio, si nada puede impedir que Miguel Tejada juegue con sus queridas Aguilas, como es posible que otros muchos que todos conocemos como Cabrera, Mo Peña, etcétera, y que tantos deseos teníamos de ver no fueron capaces de estar presentes con sus compatriotas.

Supongo que tendrán sus presiones y sus motivos para no venir, pero la realidad es que este era el momento de demostrar a los seguidores quien coloca el amor al deporte y a su tierra por encima del dólar. Esperamos que los que no vinieron recapaciten sobre ello y busquen la manera de convencer a sus equipos de Grandes Ligas de la importancia de estas Series para los latinos.

Y si vamos a criticar a los que no vinieron, pues también le toca su parte a los puertorriqueños. Porque aunque la participación del público boricua no fue del todo mala y desde luego mucho mejor que en los últimos años, donde las ligas invernales de Puerto Rico difícilmente concentran la atención de muchos aficionados; tampoco fue una respuesta masiva como muchos deseábamos.

Era el momento de relanzar la afición en Puerto Rico y el empujón de estas Series a esa misión ha sido demasiado leve. La realidad es que cuando los estadios se llenaron, fue más por la presencia de dominicanos, tan numerosos en este país, que por otra cosa. Hubo atisbos de esperanza en la mejoría de la asistencia al béisbol en Puerto Rico, pero por desgracia todavía nos queda mucho por trabajar para recuperar el nivel de años pasados donde de verdad se vivía la Pelota con pasión en la isla.

Venezuela también pasó sin pena ni gloria, desilusionando a los que esperaban que los Tigres pudieran plantar batalla en la lucha por la victoria. Al final, ha dado una imagen de equipo pobre y ha fallado en muchos aspectos defensivos. No se trata de pedirles que fueran campeones, pero al menos que dieran una imagen más real del nivel del béisbol en Venezuela. No hay que olvidar que aquí los conjuntos representan también a su país y todos sabemos que la pelota venezolana es capaz de dar mucho más espectáculo del que se vio en esta Serie, así que esperamos que se tome nota de qué pudo fallar para corregirlo el próximo año.

Y aunque sea el único que la critique, tengo que decir que la organización del evento no fue tan perfecta a pesar de lo que digan desde la alcaldía de Carolina, que después de gastarse un buen dinero en poner a punto el estadio no hizo tan buen trabajo como se ha querido decir.

El recinto deportivo lució bien por televisión, estaba muy cuidado y muy bien pintado; pero no se trata sólo de salir bien en la pantalla. Parece que se olvidaron de algunos detalles que también son importantes para la comodidad de los jugadores y espectadores. Para empezar, podían haber puesto a limpiar a los operarios después de cada partido para no encontrarnos al día siguiente basura en algunas zonas de las gradas y ese olor todavía no descifrado a agua estancada que había en varios lugares y todo el que pasó por allí sabe a qué me refiero.

 Tampoco fue muy bueno el detalle con los jugadores dominicanos a los que dejaron en el pasillo el primer día de los juegos. Y los accesos al estadio no fueron tan perfectos, cuando a los residentes en el área metropolitana no se les facilitaron suficientes medios de transporte público para llegar hasta Carolina, que como todos sabemos en este país es un lugar de eterna construcción, por lo que acceder al estadio no era tan sencillo como nos lo pintaron. Quizás los jugadores, visitantes, prensa extranjera y VIP no lo percibieron pero lo sufrió el ciudadano medio que vive en Puerto Rico que no tuvo tan accesible el llegar a los juegos sin problema.

Pero la impresión general de este evento ha sido muy positiva, porque han sido muchos los buenos momentos que hemos vivido, incluso los que no somos dominicanos, porque éste ha sido un triunfo más del béisbol latino y de la pasión que se siente por la Pelota en estos países.


 
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