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La primavera es la estación del año que, por razones lógicas, se relaciona con el renacimiento de la vida y las pasiones. En cierta ocasión escuché decir en España a un torero aficionado que “los toros son más peligrosos en primavera”. Imagino que algo de verdad tendría ya que nunca dudé de la sabiduría de los que se juegan la vida casi a diario, ya sean toreros, montañeros o bomberos.
Y no es menos cierto que la primavera es un gran momento del año también para los aficionados al béisbol porque comienza el gran espectáculo de las Grandes Ligas. Los fanáticos de cada equipo empiezan a hacer cálculos de lo que esperan sea un gran año para su conjunto y analizan con detalle los movimientos de sus jugadores en los entrenamientos primaverales.
El béisbol es algo más que un deporte, eso no es algo que esté descubriendo ahora ni digo esto porque acabe de ver una película de Kevin Costner. Pero es que cada vez que se acerca la primavera uno se pone un poco más romántico y ve las cosas algo diferentes del invierno. En marzo puedes admirar un home run de determinado jugador y quedarte boquiabierto con su capacidad atlética, mientras que en noviembre lo que piensas es en qué tipo de sustancias químicas se habrá metido en el cuerpo para lograr su forma. Pero ni tanto ni tan poco, porque en realidad no todo el béisbol es pura poesía ni tampoco este deporte se ha convertido tan sólo en un simple negocio con alguna que otra inyección de esteroides por medio. Digamos que el vaso está medio lleno y medio vacío. La cuestión es que ahora es primavera y todos hacen sus previsiones. Aunque siempre uno se termina equivocando porque nadie es adivino, a mí también me gusta hacer cálculos e imaginar lo que será la temporada. Es una parte más del juego en la que el aficionado se siente un poco parte de él y analizando a los equipos o jugando en las Fantasy Leagues entra a formar parte del espectáculo, aunque sea de forma simbólica. Mi primer pensamiento para el 2007 es que tendremos un gran campeonato donde vamos a empezar a ver a jugadores jóvenes ir cogiendo el relevo a veteranos. Pero esta predicción tampoco es que tenga mucho mérito. Así que hablando de los equipos que estarán en la lucha por los títulos tenemos que señalar que tengo a algunos favoritos. Para mí, éstos son en la Liga Americana los Boston Red Sox y Minnesota Twins. Los Medias Rojas no tuvieron una buena actuación el año pasado, pero creo que estan ante una nueva oportunidad de hacer historia para el conjunto de Fenway. La pareja dominicana Ortiz-Ramírez siempre es garantía de éxito, la clave es el lanzamiento y en esta ocasión creo que estará al nivel necesario. Aunque algunos dudan de cómo se comportará Matsuzaka, pero sé que vamos a ver la llegada a las Grandes Ligas de una nueva estrella. Y sobre los Twins, creo que ya es hora de que este equipo haga algo grande porque contar con varios de los mejores peloteros de la liga debe tener su recompensa. Este puede ser el año para que Johan Santana o Justin Morneau hagan historia con su equipo. Quienes no se lo pondrán fácil a estos equipos serán los Yankees, Tigers, Angels, Athletics y los Indios de Cleveland que podría ser el equipo sorpresa de este año si no fuera porque está en la división central que será la más fuerte de todas. Para la Liga Nacional mis favoritos son Mets y Cardinals. Los de Nueva York tienen un equipo muy parecido al del año pasado, donde demostraron un grandísimo nivel y deberían de estar en la final para que se haga justicia con estos magníficos peloteros. El poder latino del conjunto es la clave: Beltrán, Delgado, Reyes, ¿qué más se puede pedir? Y los Cardinals no van a tener fácil revalidar su título de campeones, pero el equipo ya superó la barrera psicológica de los últimos años donde parecía que todo se perdía en el último momento. El poderío de Albert Pujols será nuevamente la estrella que impulse al conjunto de San Luis para intentar repetir el éxito del año pasado. En la Liga Nacional van a tener también mucho que decir los Phillies, con Ryan Howard como nueva figura; los Dodgers que buscan volver a estar entre los mejores; y los Reds de Cincinnati, que pueden ser también la sorpresa del año y plantar dura batalla. Son sólo previsiones, sin entrar en mucho detalle, porque no son análisis basados en unas ciencias exactas sino en impresiones personales. Esto es béisbol y aunque la matemática tiene mucho que ver con este deporte, también hay una parte importante de emoción que escapa de todo cálculo y toda lógica. Esa pasión que pongan los jugadores será la clave para inclinar la balanza de uno u otro lado y lo que diferenciará a un gran equipo de un equipo campeón. Nosotros, mientras tanto, como es primavera nos permitimos soñar con nuestro equipo ganando las Series Mundiales, porque aunque luego no se cumplan los sueños, nadie nos puede quitar la ilusión. Si no, ¿qué les quedaría a los aficionados de Tampa Bay?
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